Me había vuelto un poco más sedentario de lo que me gustaría, así que decidí moverme más, mejorar mi forma física y ponerme otra vez en forma. Y, de paso, comprarme otro juguete nuevo con la esperanza de que me ayudara a conseguirlo.

No soy precisamente un gran corredor. Salgo a caminar de vez en cuando y, cuando compré el reloj, acababa de empezar a ir al gimnasio varias veces por semana y a apuntarme ocasionalmente a clases, como las de yoga. Así que, aunque el nombre Forerunner deja bastante claro a qué público se dirige Garmin, lo que yo quería era un buen reloj para mantenerme en forma en general, no uno que diese por hecho que estoy entrenando para una maratón.

Tengo que confesar que uno de los grandes motivos por los que quería otro Garmin era… poder ponerle una esfera inspirada en Kingdom Come: Deliverance. La idea de llevar una especie de reloj de sol medieval en la muñeca me resultaba de lo más atractiva.

Primer plano del Garmin Forerunner 70 con la esfera de reloj de sol de KCD Watch

Antes de decidirme por el Forerunner 70, pasé bastante tiempo investigando la gama actual de Garmin para encontrar el modelo más barato que hiciera todo lo que realmente necesitaba. No buscaba la ficha técnica más impresionante ni todas esas funciones que pruebas una vez y luego olvidas. Solo quería el reloj adecuado. El mío me costó 186 £ (unos 245 dólares o 220 €, dependiendo del tipo de cambio o de qué acontecimiento político esté sacudiendo al mundo en ese momento), y ese precio es una parte importante de por qué estoy tan contento con él, sobre todo teniendo en cuenta que algunos relojes inteligentes cuestan cinco veces más, o incluso bastante más.

Sustituye a mi antiguo Garmin Forerunner 35, que, siendo justos, ¡todavía funciona perfectamente! Pero era un dispositivo mucho más básico, sin pantalla en color y con tan pocos píxeles que casi podías contarlos con los dedos de las dos manos. Para correr no tenía nada de malo, pero se quedaba muy corto para los otros ejercicios que yo quería hacer, porque le faltaban muchísimas funciones. Por ejemplo, el único perfil remotamente adecuado para algo como el entrenamiento de fuerza era «Cardio», de modo que prácticamente cualquier ejercicio acababa registrado bajo aquella misma etiqueta genérica. No era demasiado útil, y probablemente tampoco muy preciso, porque el reloj en realidad no sabía qué estaba haciendo. La diferencia en lo que el modelo nuevo me cuenta sobre el ejercicio, el sueño y la recuperación es enorme.

Así que, aunque el Forerunner 70 sea uno de los modelos relativamente económicos de Garmin, me ha sorprendido de verdad por la cantidad de funciones útiles que ofrece y por lo grande que es el salto respecto a mi anterior Forerunner.

Un reloj de verdad, no un armatoste ridículo

Quizá debería explicar primero mis gustos en relojes, porque tienen mucho que ver con el atractivo que le encuentro a este modelo. Soy de los que prefieren un Casio o un Seiko clásicos, o algo igual de discreto y sobrio. No necesito llevar un aparatazo atado a la muñeca, y algunos relojes inteligentes, sobre todo los de esferas enormes y correas gruesas de varios colores, me parecen francamente ridículos. Ahora bien, si tu gran aspiración es parecerte al Inspector Gadget, por mí adelante.

El Forerunner 70 evita todo eso. Es bastante discreto y, a mis ojos, tiene estilo por sí mismo. Por eso elegí la versión negra. Hay que mencionar que lleva un botón amarillo chillón de inicio y parada en el lateral, algo que imagino que podría molestar a alguien muy exigente con la combinación de colores, pero a mí no me importa. Tiene aspecto de reloj de verdad, y esa es parte de su encanto: con todo lo que hace, al fin y al cabo sigue siendo un reloj.

Por suerte, también se siente como un reloj de verdad. No soy de los que disfrutan llevando uno a todas horas, pero este es lo bastante ligero, unos 40 gramos según Garmin, y la correa de silicona incluida es tan cómoda que prácticamente no me lo quito en todo el día. Normalmente me lo quito para ducharme, pero el resto del tiempo apenas lo noto, ni siquiera por la noche. Así puedo obtener datos sobre el sueño y la recuperación sin sentir que tengo un bulto incómodo sujeto a la muñeca mientras intento dormir.

Y, si quieres combinar el reloj con lo que llevas puesto, cambiar de esfera también es facilísimo. Con la pantalla apagada parece todavía más discreto y elegante. Admite una pantalla siempre encendida para quien la prefiera, pero a mí me resulta más que suficiente que se active al mover la muñeca o al tocarla.

Garmin Forerunner 70 negro con una camisa blanca y la pantalla apagada

La pantalla y el problema de los protectores

Una de las mejoras más evidentes respecto a mi antiguo Forerunner 35 es la pantalla. El Forerunner 70 tiene un panel AMOLED de 1,2 pulgadas, con una resolución de 390 × 390 píxeles, y se ve estupendamente. Los colores son vivos, todo se distingue con claridad y nunca he tenido problemas para leerlo al aire libre. La luz del sol puede reflejarse un poco en la superficie, pero no hasta el punto de impedirme ver lo que muestra.

Por supuesto, siempre puedes encontrar un reloj con una pantalla más sofisticada o con más píxeles. Pero ¿de verdad necesito eso en un reloj deportivo? Yo diría que no. Esta ya es más que suficiente para ver la hora y toda la información que me interesa. No le veo sentido a perseguir una cifra de PPI espectacular solo por presumir de especificaciones, sin ninguna ventaja práctica, y destrozando de paso cualquier posibilidad de una autonomía decente (¡te estoy mirando a ti, Apple!). Confío en que Garmin haya elegido una resolución razonable, valorando las ventajas y los inconvenientes de limitarse a añadir cada vez más de todo.

La pantalla utiliza cristal reforzado químicamente y, por mi experiencia, tiene un tacto de calidad y resiste muy bien los arañazos. Algunos modelos más caros de Garmin llevan cristal de zafiro, pero sinceramente no creo que yo notara la diferencia. Salvo en la etiqueta del precio, claro.

Eso no significa que deje de recomendar un protector de pantalla. Como con cualquier dispositivo inteligente, ya sea un móvil o una tableta, más vale prevenir. Si un protector se araña, siempre puedes cambiarlo. ¿La pantalla? No tan fácilmente.

Primero probé un par de protectores rígidos de cristal y ninguno se asentaba bien. Aparecían burbujas y empezaban a despegarse de la pantalla. No sé a ciencia cierta si era por la forma de esta o por la curvatura de los bordes, pero sí sé que los protectores rígidos que probé no encajaban correctamente. Los protectores flexibles de TPU, en cambio, funcionan muy bien. Se ajustan como deben y la pantalla conserva toda su viveza y nitidez debajo. Así que, si buscas un Garmin nuevo, ya sea este u otro modelo, yo me aseguraría de elegir un buen protector flexible de TPU. Estoy seguro de que también los hay que dejan la pantalla espantosamente mate y turbia, así que conviene escoger con cuidado.

Garmin Forerunner 70 negro sobre una piedra al aire libre, con la pantalla apagada

Botones, pantalla táctil y cómo moverse por los menús

La forma de controlar el reloj es otra de las cosas que, en mi opinión, Garmin ha resuelto bien. Tiene cinco botones físicos además de la pantalla táctil, con funciones sencillas como iniciar, parar, volver, menú, subir y bajar, según la parte de la interfaz en la que estés. Más claro, difícil. Y me alegro de no tener que depender por completo de deslizar el dedo por la pantalla o de hacer gestos raros con la muñeca.

Eso sí, que los botones sean sencillos no significa que entendiera todas las secuencias desde el primer momento. Empezar una actividad, detenerla y después terminarla y guardarla de verdad me llevó algo de tiempo. Son varios pasos y pulsaciones, y al principio tenía que pensar cuál tocaba después. Pero, tras repetirlo unas cuantas veces y aprender el orden correcto, se volvió intuitivo y dejó de ser un problema.

Primer plano del Garmin Forerunner 70 con su esfera predeterminada

Actividades: correr es solo una de ellas

Se llama Forerunner, así que supongo que nadie debería sorprenderse por su orientación hacia el running. Pero no creo que haya que descartarlo solo porque correr no sea tu actividad principal. Garmin anuncia más de 80 aplicaciones deportivas integradas en este reloj, una cantidad francamente absurda de actividades para algo que llevas atado a la muñeca. Para mí, el nombre Forerunner es tanto una forma de venderlo a los corredores como una descripción de para qué sirve realmente. En la práctica, es un reloj deportivo muy completo para actividades de todo tipo. Aunque supongo que Garmin necesita dirigir cada familia a determinados grupos de deportistas.

Para que te hagas una idea de cuántas actividades hablamos, aquí tienes los perfiles que aparecen en el manual de Garmin, agrupados por categorías. Puedes repasarlos si tienes curiosidad o echarles un vistazo rápido y seguir leyendo. ¡Creo que en ambos casos entenderás a qué me refiero!

  • Carrera: correr, cinta de correr, pista cubierta, pista al aire libre, trail running, ultrafondo, carreras de obstáculos y carrera virtual.
  • Ciclismo: ciclismo, ciclismo de carretera, bicicleta de montaña, gravel, desplazamientos diarios en bicicleta, cicloturismo, ciclismo indoor, bicicleta eléctrica, bicicleta de montaña eléctrica y ciclocross.
  • Natación: natación en piscina.
  • Gimnasio y fitness: fuerza, cardio, elíptica, HIIT, escaladora, saltar a la comba, remo indoor, boxeo, artes marciales mixtas, movilidad, pilates, caminar en interiores, esquí de fondo en interiores y yoga.
  • Actividades al aire libre: caminar, senderismo, rucking (caminar con peso), alpinismo, equitación, disc golf, tiro con arco y patinaje en línea.
  • Deportes de invierno: esquí, snowboard, esquí de fondo clásico, esquí de fondo estilo patinador, patinaje sobre hielo, raquetas de nieve y moto de nieve.
  • Deportes acuáticos: remo al aire libre, kayak, paddle surf y esnórquel.
  • Deportes de equipo: fútbol, fútbol americano, baloncesto, béisbol, sóftbol, críquet, rugby, lacrosse, voleibol, hockey sobre hierba, hockey sobre hielo y ultimate frisbee.
  • Deportes de raqueta: tenis, tenis de mesa, bádminton, squash, pickleball, pádel, tenis de plataforma y ráquetbol.
  • Deportes de motor: motociclismo, motocross, quad/ATV y overlanding.
  • Otros: ejercicios de respiración.

Menuda selección, ¿verdad? Y desde luego no siento ninguna necesidad de utilizarlos todos. En mi caso, las actividades más evidentes son caminar, correr, remar, la elíptica y el yoga. Esa es parte de su atractivo: hay opciones suficientes para personas muy distintas, sin que nadie tenga que utilizar todas las funciones.

Algunas actividades también permiten dividir una sesión en vueltas, repeticiones, intervalos o partes diferenciadas. Por ejemplo, en yoga podrías registrar o cronometrar cada postura, pero yo simplemente dejo toda la clase como una sola actividad, de principio a fin. Voy a hacer yoga, no a pasarme la clase trasteando con el reloj y decidiendo qué postura estoy haciendo. Está bien que ese nivel de detalle exista para quien lo quiera; yo no lo necesito.

Una actividad que sí fue una sorpresa muy agradable es el modo específico para motociclismo. Ni siquiera sabía que el reloj tenía un perfil para ir en moto cuando lo compré y, sin embargo, puede registrar el recorrido y mostrar la ruta, la velocidad media y otras cifras, casi como si estuvieras corriendo o montando en bicicleta. Hasta calcula las calorías quemadas. Otra cosa es cuánto caso conviene hacerle a una estimación de calorías mientras conduces una moto, pero a mí me parece inesperadamente divertido.

Un pequeño extra que no esperaba encontrar en un reloj para corredores, ¡y otra excusa para salir a dar una vuelta en moto! «¿He quemado más calorías en una hora de moto que sudando 20 minutos en el gimnasio? ¡Ja! ¡Que te den, gimnasio!» Y, como se ve en el vídeo de abajo, iniciar una actividad desde el menú de acceso rápido que has configurado es muy fácil y rápido.

 

Y si, por algún motivo, ninguna de esas actividades encaja con lo que buscas, Garmin te permite incluso crear una propia. Puedes partir de una actividad existente o crear otra, ponerle el nombre que quieras y configurar las pantallas de datos y otras opciones compatibles. Así que, en teoría, podrías crear una actividad llamada «Fregar los platos porque mi pareja es muy vaga», o una versión más corta si Garmin no te deja meter toda la queja. La inicias cuando empiezas a fregar, la detienes al terminar y ya tienes registrado cuánto tiempo has pasado haciéndolo, junto con los demás datos que hayas configurado. Con el tiempo, incluso podrías revisar el historial y calcular exactamente cuántas horas de tu vida has dedicado a fregar los platos porque tu pareja es muy vaga. Que enseñarle esas pruebas a tu pareja sea una decisión especialmente inteligente es otra cuestión completamente distinta.

GPS: más que suficiente para mí

El reloj incorpora GPS y es compatible con varios sistemas de satélites, aunque no es uno de los modelos más caros de Garmin con GPS multibanda. Esos sistemas de posicionamiento más avanzados pueden resultar útiles, especialmente cuando la recepción es complicada. Al Forerunner 70 también le falta la brújula electrónica independiente que llevan algunos modelos superiores, pero aun así puede ofrecer orientación por rutas y trayectos. Calcula la dirección de movimiento a partir de los cambios de posición, en lugar de saber por sí mismo hacia dónde estás mirando.

Para mí, sin embargo, lo importante es distinguir entre una diferencia en la ficha técnica y un problema de verdad. Nunca he tenido un problema relevante con el GPS del mío. A veces me da la impresión de que, al salir de casa, necesita que me mueva un poquito, quizá los primeros cinco o diez metros, antes de confirmar que la posición GPS está lista. Es simplemente mi impresión al utilizarlo, no una medición exacta de cuánto tarda en adquirir la señal de los satélites.

Más allá de eso, ha funcionado sin más. No recuerdo que el GPS se haya desconectado inesperadamente ni me ha pasado nada que me haga desear haber comprado una versión más sofisticada. Para caminar, correr de vez en cuando, ir en moto y las actividades al aire libre que realmente hago, es más que suficiente. Entiendo que alguien con otras necesidades de navegación o de uso en exteriores pueda valorar un modelo superior, pero yo no lo necesito.

Frecuencia cardiaca: una comparación sorprendentemente ajustada

También he comparado muchas veces las lecturas de frecuencia cardiaca con los sensores de agarre de las máquinas de cardio de mi gimnasio y con mi tensiómetro OMRON. Habré hecho unas cuantas docenas de comparaciones, especialmente en aparatos como la elíptica, y las cifras coinciden de manera sorprendente. A veces son idénticas; la mayoría de las veces solo hay una diferencia de aproximadamente una pulsación por minuto, hacia arriba o hacia abajo.

Ese es el tipo de rendimiento que me importa. No siento la necesidad de perseguir sensores cada vez más sofisticados solo porque un fabricante consiga meterlos en un reloj. Lo importante es que la información sea útil. Si obtengo cifras que parecen fiables para las actividades que realmente hago, no me interesa demasiado competir por qué reloj toma más medidas por segundo o lleva el hardware más elaborado, solo para quedarse sin batería en menos de 24 horas por culpa de tantas funciones exageradas. Otra vez te estoy mirando a ti, Apple.

Body Battery, sueño y el valor del descanso

Cuando compré el reloj, dudaba un poco de la utilidad real de todas esas estadísticas adicionales sobre salud y recuperación. Hay tantas cifras que es fácil imaginar que acabarán siendo poco más que una colección muy elaborada de números. Sin embargo, he terminado utilizando casi todas, y algunas reflejan sorprendentemente bien cómo me he sentido en realidad.

Body Battery es probablemente mi ejemplo favorito. Estima tu nivel de energía usando datos como la actividad, el estrés y el descanso, y me parece que refleja bastante bien la diferencia entre un día agotador y uno de verdadero descanso. Si duermo mal, quizá después de una noche en la que he tomado unas copas, la batería corporal no se recupera demasiado durante la noche. En cambio, después de dormir muchas horas y descansar de verdad, suele recuperarse mucho más.

Lo que más me llamó la atención, sin embargo, fue algo mucho más pequeño. Un día tuve una conversación telefónica muy agradable y relajante con mi hermana y, al terminar, sin haber iniciado ninguna actividad ni haberle dicho al reloj qué estaba haciendo, me avisó de que había tenido un periodo de descanso y de que mi Body Battery había subido dos puntos.

Evidentemente, el reloj no tenía ni idea de que estaba hablando con mi hermana ni de qué hablábamos. Pero me pareció extraordinario que aparentemente hubiera detectado lo relajante que había sido esa conversación. Son precisamente esas pequeñas observaciones cotidianas las que hacen que los datos me parezcan útiles y dignos de confianza, en vez de un simple adorno.

Lo mismo ocurre con los avisos de estrés. El reloj puede indicarte cuándo tu nivel de estrés parece alto o cuándo has pasado por un periodo de recuperación, aunque todavía no tengo del todo decidido cuántos de esos avisos quiero dejar activados porque no me gusta que me interrumpan constantemente. Aun así, si las cifras reflejan razonablemente lo que está sucediendo, el consejo tiene mucho sentido. Si el reloj te está diciendo que necesitas descansar de una puñetera vez, quizá deberías hacerle caso.

También aprende cuáles son tus «valores habituales» y puede avisarte si alguna de tus estadísticas normales se sale de ese intervalo. Podría ser una buena forma de darte cuenta de que te has pasado de la raya con algo o de que quizá hay algo que no va bien físicamente y deberías ir al médico antes que después.

Por supuesto, no tomaría cada número de Body Battery como una medida literalmente exacta ni daría por hecho que se trata de mediciones médicas. Para mí, lo valioso es que las cifras suelen reflejar experiencias reales, incluso cosas de las que quizá no me había dado cuenta conscientemente en ese momento.

Preparación para entrenar y el informe de la mañana

La preparación para entrenar es otra función que al principio me producía escepticismo, pero que he acabado encontrando sorprendentemente útil. A partir de los datos de entrenamiento y recuperación, te orienta sobre si estás preparado para hacer más ejercicio, si te vendría bien una sesión más suave o si quizá sería mejor descansar.

Lo prefiero con diferencia a un reloj que no para de exigirte: muévete, muévete, muévete, muévete. ¿Acaso un compañero de entrenamiento sensato debería intentar obligarte a hacer otra sesión cuando lo que más necesitas es recuperarte? A veces lo correcto es descansar.

Informe matutino del Garmin Forerunner 70 con la preparación para entrenar y la recomendación del día

Los informes de la mañana y de la noche me resultan útiles por motivos similares. El de la mañana, por ejemplo, puede reunir información sobre el sueño, la recuperación, el tiempo o la temperatura y sugerencias sobre qué tipo de actividad podría convenirme ese día. No tengo que abrir varias pantallas y ponerme a interpretar todo antes siquiera de estar bien despierto. Ya tengo un resumen práctico esperándome.

Eso sí, a veces se pone un poco ridículo con los mensajes motivadores. En ocasiones el informe acaba con algo como «Tú puedes» o «Paso a paso». Eres un reloj deportivo, no un conferenciante motivacional. Seguro que a algunas personas les gustan esos mensajes, y desde luego no es motivo para bajarle la nota al reloj, pero a mí me hacen poner los ojos en blanco.

Informe matutino del Garmin Forerunner 70 con el mensaje «You're ready to take on the day!»

Garmin Connect: todos los datos sin tener que analizarlos tú mismo

Llevo más de una década usando Garmin Connect, así que comprar otro reloj no significó empezar de cero. Ya tenía muchos años de actividades y otros datos guardados en mi cuenta, y configurar el Forerunner 70 fue muy sencillo. Lo añadí a esa misma cuenta y todo mi historial anterior seguía allí. Incluso puedo seguir utilizando un Garmin antiguo si quiero. Me gusta esa continuidad: cambiar de dispositivo no significa perder años de información.

La aplicación Connect contiene, francamente, una cantidad enorme de datos. La utilizo para revisar entrenamientos y tendencias, y para registrar o consultar cosas como mi peso. Si quiero ver cómo ha cambiado una estadística durante una semana o un mes, incluida, por ejemplo, mi variabilidad media de la frecuencia cardiaca, también puedo hacerlo.

Pero lo mejor es que no tienes por qué interpretar todos esos datos por tu cuenta. Garmin toma medidas como el sueño, la actividad, Body Battery y la preparación para entrenar y las convierte en resúmenes y sugerencias. No hace falta sentarse cada noche a comparar y analizar gráficos de meses enteros solo para decidir si conviene entrenar más fuerte o tomárselo con calma. Todos los detalles están ahí para quien tenga interés, pero el reloj y la aplicación ya hacen buena parte del trabajo de organizarlos de una manera útil.

Eso hace que todo resulte accesible incluso si nunca has tenido un reloj inteligente o no tienes la menor intención de convertirte en un experto en estadísticas de ejercicio. Es un reloj práctico, no un proyecto de investigación.

Y disponer de todas esas funciones tampoco significa tener que usarlas todas. Por ejemplo, el registro de hidratación. Yo no voy a empezar a apuntar cada vez que me bebo un maldito vaso de agua. Sin ánimo de ofender a quienes lo hagan, porque me imagino que habrá personas a las que les resulte realmente útil. Yo simplemente no soy una de ellas, y lo bueno es que puedo ignorarlo por completo.

Garmin Connect también tiene retos, hitos e insignias. Después de completar diez sesiones de remo, por ejemplo, recibí una insignia que decía que ya era un remero habitual. Todo un distintivo de honor, por lo visto. Igual debería imprimirlo y colgarlo de la pared.

Bromas aparte, no creo que esas insignias sean inútiles. Si llevas un tiempo repitiendo el mismo ejercicio y, al alcanzar un objetivo, aparece de pronto una pequeña felicitación, entiendo que pueda resultar gratificante. Ese tipo de gamificación puede motivar de verdad. Quizá tampoco convenga emocionarse demasiado por recibir una insignia por haber remado diez veces. Hay que darle la importancia que tiene.

Notificaciones: he desactivado casi todas

Si hay algo que no le falta a este reloj son notificaciones. Según cómo lo configures, pueden aparecer mensajes, correos electrónicos, avisos de pedidos, alertas de estrés y toda clase de cosas en tu muñeca. Si permites que pase todo, la situación puede convertirse rápidamente en un bombardeo de interrupciones.

Por eso he desactivado casi todas. No necesito que mi reloj anuncie cada pequeña cosa que ocurre en mi móvil, aunque tampoco diría que esa funcionalidad es mala solo porque yo no la quiera. A mucha gente le resultará cómodo echar un vistazo a un mensaje o ver quién llama sin sacar el teléfono.

Lo importante es que puedes elegir. He simplificado las notificaciones, reorganizado lo que aparece y ocultado las cosas que nunca utilizo, de manera que el reloj funcione como yo quiero. Tener muchas funciones no tiene por qué complicar un dispositivo si puedes quitar de en medio las que no te interesan.

Esferas, Connect IQ y mi propia esfera de KCD

La misma flexibilidad se aplica a las esferas, uno de los aspectos en los que creo que Garmin destaca especialmente. Con Connect IQ puedes explorar y descargar distintas esferas sin tener conocimientos técnicos especiales. Para un usuario normal basta con elegir una que le guste e instalarla. No hay ninguna necesidad de instalar nada por otros medios.

Y tampoco estás limitado a descargar el diseño de otra persona. Garmin ofrece herramientas para cambiar la apariencia, escoger qué datos aparecen y utilizar tus propias imágenes. Si quisieras llevar una foto de tu mascota en la muñeca, por ejemplo, no necesitarías un título de ingeniería de software. Con «Face It», dentro de Connect IQ, puedes crear tu propio diseño y organizar la información de la esfera en vez de conformarte con lo que Garmin incluye. En un par de minutos, o incluso menos si tienes prisa, puedes tener una esfera personalizada.

Móvil con Garmin Connect IQ Face It y una esfera personalizada con fotos de mascotas

Yo he ido algo más allá trabajando en mi propia esfera de KCD, así que también he explorado la parte más complicada. Puedes desarrollar tus propios archivos de esfera e instalarlos manualmente en el Garmin, incluso copiando directamente los archivos correspondientes, sin limitarte a los diseños de la biblioteca oficial.

La mayoría de la gente nunca querrá complicarse con nada de eso, y me parece perfecto. Los diseños incluidos y la biblioteca de Connect IQ son más que suficientes para un uso normal. Pero, si te gusta trastear, Garmin no parece empeñada en impedírtelo. Puedes mantenerlo sencillo o complicarlo todo tanto como he hecho yo con KCD Watch. Dentro de las limitaciones propias de un reloj, puedes convertirlo de verdad en tu reloj.

Otro pequeño detalle bien pensado es lo que ocurre a la hora de acostarse. Cuando llega mi hora habitual de dormir, el reloj cambia automáticamente a una esfera nocturna más discreta y menos colorida, y silencia las notificaciones, incluso si las había dejado activadas durante el día. Así no tengo que acordarme de cambiar nada antes de dormir y no me deslumbra una esfera absurdamente brillante si miro la hora en mitad de la noche. Es un detalle pequeño, pero exactamente el tipo de consideración práctica que agradezco en algo que llevo puesto casi a todas horas.

Lo que no tiene el Forerunner 70 y por qué lo elegí igualmente

Por supuesto, hay funciones de reloj inteligente que uno podría esperar encontrar en 2026 y que el Forerunner 70 no tiene. Pero ninguna de esas ausencias fue una sorpresa desagradable descubierta después de comprarlo. Ya las conocía cuando tomé la decisión, y no tener que pagar por cosas que no quería fue precisamente una de las razones por las que escogí este modelo.

Pensemos en el almacenamiento y la música. El reloj tiene 512 MB de memoria, en lugar de las grandes capacidades que ofrecen algunos dispositivos más caros. Pero tampoco está pensado para guardar una biblioteca musical sin conexión, así que ¿para qué querría yo tanto espacio? Puede controlar la música que se reproduce en un teléfono conectado, pero no puedes cargar canciones en el propio reloj y escucharlas con unos auriculares sin llevar el móvil.

Entiendo perfectamente por qué algunos corredores querrían esa posibilidad. Ponerte los auriculares, dejar el teléfono en casa y salir solo con el reloj puede ser realmente útil para ciertas personas. Pero yo no corro tanto y normalmente también llevo el móvil cuando salgo a caminar. Incluso cuando corro, hay ropa y accesorios que permiten llevar el teléfono bien sujeto, así que tampoco supone un gran inconveniente.

Quizá esté demasiado acostumbrado a tener el móvil conmigo y a poder estar localizable, pero la idea de dejarlo en casa me resulta bastante extraña. Así que, aunque comprendo el valor de llevar música en el reloj para otras personas, para mí es una función de escasísima utilidad.

Algo parecido ocurre con lo de pagar las compras acercando la muñeca. El Forerunner 70 no incluye Garmin Pay y, aunque habrá quien lo use constantemente, yo ya sabía antes de comprarlo que no lo iba a utilizar. Puede que sea un poco anticuado, pero pagar más por algo que no quiero no tendría ningún sentido.

Y, como ya he dicho, también sabía que no estaba comprando el sistema de navegación más sofisticado de Garmin. Eso no significa que el GPS sea malo; en mi experiencia es más que suficiente. La idea era comprar un reloj relativamente asequible con las funciones que me importan, no uno más caro solo para poder decir que lo hace absolutamente todo.

Autonomía: una de las razones principales por las que lo compré

La autonomía fue una de mis prioridades desde el principio. No quiero un reloj que tenga que cargar a diario, y esa es una de las razones por las que nunca me ha atraído demasiado la idea de un Apple Watch, con la necesidad de cargarlo mucho más a menudo que suele asociarse a él. Quiero que mi reloj funcione como un reloj, no que se convierta en otro cacharrito cuya batería tenga que estar vigilando constantemente.

Garmin anuncia hasta 13 días de autonomía en modo reloj inteligente para el Forerunner 70, aunque naturalmente depende de cómo esté configurado y de cómo lo uses. Mi experiencia personal es más sencilla: con el uso que le doy, dura una eternidad, así que casi nunca tengo que pensar en cargarlo.

Eso sí, conviene poner esos 13 días en perspectiva. Garmin también indica hasta 23 horas de uso continuo con solo GPS, o hasta 16 horas con todos los sistemas de satélites. Así que, si haces actividades largas que requieren mucho GPS, como ciclismo o motociclismo, quizá incluso varias sesiones de ejercicio al día, me parece perfectamente posible agotar la batería en menos de una semana. No he llevado personalmente esa situación al límite, pero es una posibilidad razonable que conviene tener en cuenta si vas a utilizarlo mucho más intensamente que yo.

Y cuando lo cargo, la sensación es que se carga rapidísimo. Muchas veces lo he enchufado mientras trasteaba con las esferas o cambiaba ajustes, y ya había vuelto al 100 % antes de terminar. No estoy diciendo que haya medido una carga completa de cero a cien en unos minutos, porque no lo he hecho. Pero, para el uso cotidiano, la combinación de una batería duradera y unas recargas cómodas me parece excelente.

Otra mejora bienvenida respecto a mi antiguo Forerunner 35 es la conexión de carga. El FR35 usaba una especie de pinza bastante extraña que, imagino, quizá ayudaba a mantener la resistencia al agua, pero tenía la molesta costumbre de soltarse o caerse por accidente. El Forerunner 70 utiliza en su lugar el cable de carga USB propietario de Garmin, cuyo conector encaja y queda bien sujeto. Es un detalle pequeño, pero hace que esas recargas rápidas sean mucho menos engorrosas.

En la práctica no sigo ningún ritual complicado para cargarlo. Uso el reloj, lo cargo de vez en cuando y sigo con mi vida, que es exactamente lo que quería. Como sugerencia práctica, si te acostumbras a dejar el reloj cargando mientras te duchas, por ejemplo, y te lo vuelves a poner nada más terminar, te garantizo que nunca te quedarás sin batería ni tendrás que dejarlo enchufado porque se haya agotado.

¿Qué familia de relojes Garmin te conviene?

Todo esto explica por qué este Forerunner me viene tan bien, pero no significa que sea el Garmin que debería comprar todo el mundo. Comparar la gama puede complicarse más de la cuenta: hay muchas familias, un montón de modelos dentro de cada una y a veces incluso varios tamaños del mismo modelo. Además, inevitablemente aparecerán otros nuevos. Creo que es más útil explicar las diferencias generales para que puedas decidir qué familia tiene sentido para ti y después mirar los modelos disponibles y sus precios.

Forerunner es la familia orientada a corredores, como su nombre indica de manera bastante evidente, pero eso desde luego no significa que solo sirva para correr. Mi forma de usar el Forerunner 70 para caminar, ir al gimnasio, hacer yoga e incluso montar en moto demuestra lo útil que puede ser en otras actividades. Y, si correr es una prioridad más seria para ti, también hay modelos Forerunner más sofisticados pensados para corredores más entregados.

vívoactive quizá sea la alternativa más interesante si quieres un Garmin relativamente asequible con más funciones para el día a día. El vívoactive 6, por ejemplo, permite guardar música y ofrece Garmin Pay, dos cosas que este Forerunner no tiene. Si te importa poder escuchar música sin llevar el móvil, esa diferencia por sí sola podría convertir al vívoactive en una opción mejor.

Si buscas algo más sofisticado para utilizarlo a diario como reloj inteligente y controlar tu bienestar, merece la pena mirar Venu.

Para un uso más duro y orientado a actividades al aire libre está Instinct, especialmente si valoras la resistencia y necesitas afrontar condiciones exigentes.

Y si quieres la gama prémium de multideporte y actividades al aire libre, con opciones mucho más avanzadas y todos los extras imaginables, tienes fēnix, siempre que estés dispuesto a pagarlo.

No pretendo hacer creer que he probado personalmente todas esas familias. Simplemente creo que ayuda entender, a grandes rasgos, para qué está pensada cada una, en vez de dar por hecho que el reloj que yo elegí tiene que ser también el adecuado para ti.

De hecho, durante mi investigación acabé eligiendo el modelo que consideraba la «mejor» opción de cada gama. He reunido esas elecciones en una comparativa de relojes Garmin recomendados de mi otra web, KCDWatch.com, junto con muchas más especificaciones de los modelos. Esa página debería seguir siendo útil en 2026, 2027 y quizá incluso en 2028, aunque supongo que Garmin habrá lanzado más relojes para entonces. Así que comprueba siempre cuáles son los modelos más recientes y si de verdad necesitas o quieres el último que ha salido.

También conviene comprobar los precios actuales en vez de suponer que un reloj determinado será siempre más barato. Cuando compré mi Forerunner 70, el vívoactive 6 era un poco más caro. Sin embargo, para cuando me senté a escribir esta reseña, ¡el vívoactive había pasado a ser más barato! Los precios de Amazon cambian, a veces lo suficiente como para que otro reloj resulte la mejor compra en un momento dado. Compara lo que ofrece cada uno con lo que cuesta realmente cuando vayas a comprarlo.

¿De verdad me ha ayudado a hacer más ejercicio?

Sí. Rotundamente. Sin duda hago más ejercicio con el Garmin, y también me resulta más gratificante en cierto modo. Es fácil llevar un seguimiento de lo que he hecho, de cuánto ejercicio hago y de cómo encaja todo, sin tener que recordarlo ni perder mucho tiempo anotándolo a mano.

El mero hecho de poder ver mis actividades y mis progresos marca una diferencia. Luego se suman los datos de recuperación, las sugerencias y otras estadísticas. A veces lo que ayuda no es una cifra concreta, sino la sensación de que el reloj me permite entender mejor lo que he estado haciendo y qué podría convenirme después.

Hay un ejemplo especialmente bueno de lo motivador que puede ser: la Edad física de Garmin. Tengo 39 años y me estoy acercando a los 40, pero cuando empecé a usar el reloj me dio una Edad física de 41. (¡Ay! ¿¡CUÁNTOS años tengo!?). Aquello fue una pequeña llamada de atención. Solo dos meses después, recibí una actualización que decía que mi Edad física había bajado a 38,5. ¡Dos años y medio menos en dos meses! Según el reloj, ahora estoy en mejor forma de lo que cabría esperar por mi edad real. No está nada mal como cumplido de algo que llevas en la muñeca.

Y ahora quiero bajar esa Edad física hasta poco más de 30. El hecho de que ya me haya marcado otro objetivo demuestra bastante bien lo motivador que ha sido el reloj. No se limita a decirme que haga más: me da algo concreto por lo que esforzarme y me permite ver el progreso. Me lo pongo, sigo con mis actividades y, de vez en cuando, actualizo mi peso desde el reloj o Garmin Connect. La mayor parte del seguimiento se realiza en segundo plano y las cifras están ahí cuando quiero consultarlas. Por supuesto, también debería notar físicamente los beneficios de estar más activo, pero ver esa mejora reflejada en las estadísticas ya es gratificante por sí solo. Tampoco tengo que pasarme las tardes analizando gráficos ni anotándolo todo manualmente para recibir ese estímulo. Es un pequeño empujón, algún consejo cuando viene bien y, quizá lo más importante, resulta realmente fácil de usar.

Por eso sí que lo llamaría un buen compañero de entrenamiento. Si alguien quiere estar un poco más sano o activo, creo que un Garmin puede ayudarle. Evidentemente, sigue siendo solo un reloj. No va a sacarte de la cama a la fuerza, hacer ejercicio por ti ni arreglarte la vida. Pero sí puede ofrecer una cantidad enorme de información útil y acompañarte en el camino hacia un estilo de vida más saludable.

Garmin Forerunner 70 puesto en la muñeca con su esfera predeterminada

¿Volvería a comprar el Garmin Forerunner 70?

Sin ninguna duda. Dediqué tiempo a buscar un Garmin relativamente económico que hiciera lo que necesitaba y eso es exactamente lo que encontré en el Forerunner 70. La pantalla, la comodidad, el seguimiento de actividades, la autonomía y, sobre todo, la información sobre salud y recuperación me han impresionado. No tengo la sensación de estar perdiéndome nada importante solo porque Garmin también venda relojes más caros.

¿Lo recomendaría?

Quizá, dependiendo de tus necesidades y del precio. Eso no es una crítica al Forerunner 70; es simplemente la cuestión de elegir un reloj con cabeza. Si tus necesidades se parecen a las mías, es una opción muy buena, y que sea uno de los modelos más baratos y recientes de Garmin también ayuda. Pero, si quieres escuchar música directamente desde el reloj sin llevar el móvil, pagar acercando la muñeca o disponer de funciones más especializadas para exteriores y navegación, no voy a fingir que esta es automáticamente tu mejor opción. Porque no lo sería.

Preferiría que conocieras las alternativas y compraras el reloj que realmente te convenga. Forerunner está más orientado a correr, aunque no exclusivamente; vívoactive apuesta más por funciones para el día a día; Venu es más refinado; Instinct es más resistente; y fēnix es la opción un poco más… desmesurada. Compara las funciones que te importan y mira los precios actuales, en lugar de dar por hecho que una familia siempre será más barata o mejor que otra.

Y, francamente, creo que el «problema» en 2026 es que estos relojes han evolucionado tanto desde sus primeros modelos que prácticamente cualquier Garmin ya tiene casi todo lo que necesitas. Da bastante igual qué familia estés mirando: la decisión puede depender de algo tan mundano como el precio, su aspecto, el tamaño o si incluye esas una o dos funciones concretas que quieres. La mayoría tendrá todo lo que necesitas de forma realista para casi cualquier deporte que practiques, y es un bonito «problema» que tener.

Por eso me impresiona este reloj. No porque lo haga absolutamente todo, sino porque hace muy bien las cosas que yo quiero. Es un Garmin deliberadamente más sencillo y relativamente económico, exactamente lo que fui a buscar. No hace falta pagar por todas las funciones que Garmin es capaz de meter en un reloj si nunca vas a utilizarlas. Y, para ser justos, tampoco faltan tantas, desde luego ninguna que yo necesite o quiera de verdad. A mí me viene perfecto.

Esa es otra razón por la que me gusta Garmin: sus relojes parecen estar realmente bien pensados. No se trata solo de la cantidad de funciones, sino de pequeñas decisiones prácticas como lo cómodo que resulta llevarlo, su sensato comportamiento a la hora de dormir e incluso un cable de carga que no se suelta. Son detalles que van sumando cuando llevas algo puesto todos los días. Al final, tampoco importa demasiado cuál de los últimos modelos de Garmin elijas. Tendrás un reloj inteligente repleto de funciones que te durará mucho tiempo. Al fin y al cabo, es de Garmin, no de Apple.

Elige una tienda de Amazon para Forerunner 70:
O usa el botón principal de Amazon de arriba para ir automáticamente a la tienda de Amazon correspondiente.

Deja un comentario

También te puede gustar